Fairtrade: con los ojos puestos en el futuro

Fairtrade ha pasado de ser una pequeña iniciativa a un movimiento global en las últimas dos décadas. Darío Soto Abril, CEO de Fairtrade International, explica la visión de Fairtrade, incluyendo nuevos modelos de asociación y un énfasis en la comunicación de impacto, manteniendo el compromiso básico con los principios de empoderamiento y condiciones justas de comercio para beneficiar a los productores.

Women drying coffee beans in the sun, Guatemala, 2012.

Entre las prioridades estratégicas de Fairtrade se encuentra el hacer avances significativos hacia un salario digno para todos los productores y trabajadores del sistema Fairtrade. Esto quiere decir, más de 1,4 millones de agricultores y 195,000 trabajadores contratados. Foto: © Sean Hawkey

Foto: © Fairtrade International

19 septiembre 2017

Este artículo apareció por primera vez en Planeta Futuro/ El País en septiembre 19, 2017 y es reproducido con su permiso.

Este año se cumplen 20 años de la creación de Fairtrade International. A lo largo de estas dos décadas, Fairtrade pasó de ser una pequeña iniciativa a convertirse en un movimiento global.  Tan solo en 2015, se consumieron 7,300 millones de euros en productos Fairtrade, un 16% más que en 2014. Estas compras beneficiaron a 1,6 millones de productores y trabajadores repartidos por  75 países.

Fairtrade es único gracias a que garantiza a los agricultores un precio que cubre sus costes de producción y, a la par, les reconoce una suma adicional (Prima) para invertir en proyectos de desarrollo para sus comunidades. Esto último es muy importante pues son los mismos productores quienes deciden cuáles son sus prioridades y dónde invertir. Por ejemplo, en iniciativas de mejora de la productividad de sus cultivos, o en proyectos de educación, salud o vivienda.  En 2015, la Prima ascendió a 138 millones de euros.

Durante estos 20 años de trabajo hemos visto una evolución en el sector privado, el cual ha tomado una mayor conciencia sobre su papel en propiciar el cambio. Esto se tradujo en mayor inversión en programas de sostenibilidad y en un compromiso de integrar las cadenas productivas a nivel global. Del mismo modo, vemos cómo gracias a la globalización y a la creciente influencia de las redes sociales, los ciudadanos - cada vez más informados y organizados - exigen de las compañías y de los gobiernos políticas más respetuosas con el planeta y con sus habitantes.  De hecho, una de nuestras grandes fortalezas son las redes de consumidores y activistas que han impulsado a Fairtrade en Europa y Norteamérica.

Esto contribuyó a que en relativamente pocos años, Fairtrade se convirtiese en el Sello ético más reconocido y mejor valorado a nivel mundial, siendo un socio de confianza para más de 1200 asociaciones de productores y más de 2400 compañías en todo el mundo que utilizan la marca Fairtrade en sus productos.

No obstante, reconocemos que las actuales realidades políticas, comerciales y sociales no son las mismas que las que propiciaron la rápida expansión de Fairtrade hace dos décadas. Hoy en día, por ejemplo, muchas compañías se apartan de los estándares y certificaciones independientes para crear sus propios esquemas de sostenibilidad bajo el sello de responsabilidad social corporativa.  Esto con el fin de recortar costes y de abordar en forma diferente los desafíos en sus cadenas de suministro.

El panorama político también ha cambiado. Si bien la integración económica sigue siendo una constante, hoy vemos también un giro hacia políticas comerciales proteccionistas enfocadas más a la prevalencia de los mercados internos que a la conexión abierta y sin barreras entre cadenas de valor a nivel mundial.

Esta nueva realidad requiere nuevas intervenciones de nuestra parte. Y es precisamente en el futuro en lo que tiene puestos los ojos Fairtrade. En 2016, adoptamos una nueva estrategia global que se traduce en un ambicioso plan de crecimiento y expansión. Nuestra promesa a los consumidores de productos Fairtrade es que en el 2020 habremos realizado avances significativos para lograr un salario e ingresos dignos para todos los productores y trabajadores con los que colaboramos. En concreto, nos comprometemos a que los trabajadores en plantaciones de banano certificadas por Fairtrade reciban un salario digno al final de esta década.

Reconocemos la necesidad de innovar. Lo que funcionaba hace 20 años, no necesariamente sigue funcionando hoy en día. Por lo mismo, sin apartarnos de nuestro exitoso modelo y de nuestros principios, estamos lanzando nuevos modelos de asociación con empresas más allá de la certificación. También vamos a ofrecer servicios de gestión de la cadena de suministro para apoyar a los productores y a las empresas. Todo esto, sin dejar de lado los principios de empoderamiento y condiciones justas de comercio para los productores.

También aceptamos que en los últimos años nos hemos quedado un poco rezagados en nuestro propósito de dar a conocer los resultados de nuestro trabajo a aquellos que nos apoyan. Por lo mismo, nuestra premisa de futuro es una comunicación totalmente transparente, honesta y enfocada hacia el impacto de nuestra gestión. Nuestro propósito es conectar  a los consumidores de productos Fairtrade con los productores y con las empresas que comercializan los productos Fairtrade, haciendo mucho más eficiente nuestra cadena de valor.

Todos en Fairtrade asumimos con los brazos abiertos el reto de cambio porque el nuestro es un movimiento de espíritu optimista e innovador, que mira al pasado para construir el futuro. El nuevo Fairtrade se compromete a continuar trabajando para y con los productores y los consumidores. Al mismo tiempo, seguiremos colaborando y retando a las compañías y a los gobiernos para lograr que el sistema comercial del siglo XXI se convierta en un motor de prosperidad y bienestar para todos.

 
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